Los sonidos desordenados de la capital se vuelven melodías.
Los aromas se entrelazan y logran mezclarse hasta ser uno.
Los sabores son más dulces si pueden rozar sus labios.
El tacto reconoce la suavidad más fácilmente su sus pieles se conectan.
Y una simple mirada... revela las palabras escondidas detrás de la sinceridad de los sentimientos.
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