Todo partió como un deseo de cambio. Mi persona. Quería estar segura de lo que sentía, tenía y quería. Comencé queriendo mejorar las cosas que tenía. Definir lo que sentía. Y establecer algunos esbozos de metas que quería. A pesar de que en mi mente las cosas se fueron aclarando, se oscureció mi relación. Y empecé a cuestionarme cada pasa, cada pensamiento y sentimiento. Brutalmente malo. Porque destruí la relación ¿cómo no sentirme culpable por no sentir lo mismo que él? Me siento fatal. Porque quisiera correr tras él, decirle que lo amo y que me la voy a jugar... pero no puedo, ya no siento lo mismo... ¿Cuál es el protocolo? ¿Mi beneficio o el de él? Tal vez sea otro de nuestros terminos fugaces. Tal vez me llame mañana para ir a almorzar igual, como lo habiamos previsto. Vayamos el viernes a Quillota y el próximo fin de semana a Rancagua al matrimonio. Llegará con la máquina de coser y el microondas. Iremos a La Serena de vacaciones. Me enseñará finanzas. Vendrá a verme todos los días con regalitos y poemas. Me cantará canciones terrible romanticonas. Me regalará series y besos... Siento que ya lo extraño... era mi pilar y ahora me quede vacía... ahora tengo que cumplir lo que me propuse en un principio: cambiar y valerme por mi misma. Ese era el objetivo. Y si el costo fue tan alto, tengo que cumplirlo.
Me daré la vuelta con la intención de irme. Y por primera vez correrá detrás de mi, me tomará por la cintura. Me dará el último beso y me dirá que me ama. Y se irá a su casa, sin mirar atrás. Y escribirá "las certezas de ayer, son las dudas de hoy" le hubiese pinchado el me gusta. Pero no venía al caso.
Me siento triste. Me siento muy triste.
http://ansyo2.blogspot.com/2012/04/las-cosas-de-la-vida-cuando-se-vive-en.html
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