Escuchando como la débil lluvia golpea el techo de la casa, en un lento día sábado otoñal con sabor a melancolía y una llovizna que humedece mi cara. Tratando de entender que es lo que no hago bien. Preguntándome en qué estoy mal, porque es tan difícil sonreír en días de lluvia y por que el pasado se revuelca en mi mente (como si no hubiese sufrido lo suficiente). Las personas acostumbramos a decir lo bacanes que son los otros, pero en el fondo lo único que se quiere sentir es que uno también lo es: la débil esperanza que exista alguien que esta peor que tú. En la miseria de una noche fría y solitaria, con ganas de comerme un chocolate amargo haber si puedo liberar un poco de endorfina y sentirme mejor conmigo misma, por qué mierda es tan difícil creerse el cuento, mirarse al espejo y pensar que estoy linda o que soy una mina inteligente y que sirve para algo... pero a pesar de todo le va mal (en algo que pensé sabía). Es inútil, ni él ni nadie puede sacarme de mi realismo/negativismo.
Me siento sola, en esta casa vacía.
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